PASO II
¿ARREPENTIMIENTO?… ¿PARA QUÉ?
No le hable a la gente de arrepentimiento, y mucho menos de pecado. No haga que la gente se sienta mal, digales que son las personas más buenas del mundo, que son lo mejor de lo mejor, que lo que hacen no importa.
Que el Señor Rodríguez tiene una amante, no importa, el siempre provee para su casa y nunca le falta nada a sus hijos. Que la más reciente parejita de novios está teniendo relaciones sexuales, bueno con tal de que se protejan. Es mas no debe hablar de arrepentimiento, porque si lo hace la gente querra que usted tambien se arrepienta, y seamos francos usted y yo sabemos que no quiere hacerlo, ¿o no?
Tampoco hable de pecado, a la gente no le gusta escuchar esa palabra, les hiere sus oidos. Use palabras como fallas, errores, defectos y deslices, e incluso pequeños diminutivos: errorcillo, fallitas.. etc. Ah pero no olvide decirles que esos “errorcillos” no tienen ninguna consecuencia.
Por último evite todo tipo de sermon con caracter de exhortacion, esto no le gusta a la gente, ellos prefieren salir de la iglesia con una sonrisa en el rostro y no con el pensamiento de que estan mal y deben cambiar en algo, haga sus sermones amenos, colmelos de bromas y chistes, escoja sus sermones para agradar a la iglesia, no importa que no enseñe toda la Biblia, si alguno de la iglesia quiere hacerlo, pues que lo haga el solo, lo mas importante es mantener a “su” iglesia contenta.
Felicitaciones está un paso más cerca de SU secta…
… un paso más cerca del infierno
“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” 2 Pedro 3.9
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” Romanos 5.8
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” Romanos 6.23
“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” Romanos 6.1-2


